Domingo 5 de febrero
No me tomé ninguna pastilla.
En la tarde noche me sentí desmotivada. Vinieron mis cuñadas y yo solo quería estar acostada.
En la mañana desayuné barbacoa y café; junto con las 3 copas del día anterior, el pastel hiperchocolatoso y el puñado de dulces que le robé a Regi, hicieron en mi panza un revoltijo. Tarde noche vinieron mis cuñadas y pedimos pizza: obviamente me fue mal con eso. Tuve náuseas todo el tiempo y me empezaba a llegar una especie de desánimo; fingí que mi malestar estomacal era más fuerte de lo que en realidad era y me fui a dormir. Sencillamente no tenía ganas de convivir.



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