Querer no es poder

Bitácora TDAH


Día 16

Lunes 6 de febrero

No podía levantarme. Me duele mucho la espalda y la nuca. Un poco las muñecas. No sé si es la hipocondría; una amiga me dijo que me hiciera un perfil tiroideo, ella tiene hipotiroidismo y compartimos algunos síntomas. Eso me deprimió…¡volver a empezar? Ni si quiera tengo dinero ni fuerzas ni ánimo. No quiero hacer nada, quiero llorar.

Ya siento la falta de medicamentos. Por fin pude despertar y siento que estoy atrapada, que todo está en pausa, que no avanzo. Es muy frustrante. No quiero que Ángel piense que soy floja. La casa está de cabeza. En una semana no he sacado la ropa de la lavadora. Mañana empieza mi curso que lancé en un intento de salir del hoyo. Sólo se inscribió una persona. Eso me ayudó a pagar mi préstamo semanal, pero me siento ridícula y avergonzada y no he preparado las sesiones. Estoy cansada, muy cansada, quiero que alguien me ayude a entender y a avanzar.

Nos paramos tarde los 3. Primero Ángel y Regina; yo me quedé en la cama mientras ellos salían a caminar y a pasear a Bombo. Hace mucho no me sentía tan agotada. Justo cuando ellos se fueron tuve la sensación de parálisis. Como quien dice «se me subió el muerto» Logré despertar y al levantarme de la cama me vino el mareo de la falta de Venlafaxina. Estoy segura que fue esa la culpable porque ya conozco la sensación, aunque nunca la había tenido tan intensa. Quizás sea porque ya me tomo dos. Quería tragarlas de inmediato pero recordé la colitis de ayer y mejor me preparé un tazón de avena.

De pronto me sumí en la depresión. Lloré hasta que llegaron Ángel y Regina. Ambos me consolaron. Presentí que un ataque de pánico estaba por llegar. Ángel me llevó las pastillas a la cama. Lo abracé y le pedí perdón. «No quiero que se harten de mí» «Me voy a recuperar, lo prometo» Tuve miedo de no poder cumplir esa promesa.

En una hora aproximadamente, me sentí mucho mejor y nos fuimos a ver a mi sobrina recién nacida.

Todo el día tuve la certeza de haber fracasado en la convocatoria de mi curso. Además la casa un caos.

Una buena: mi cuñada se inscribió al taller. Me viene rebién el dinero, pero deseo sobre todo que se haya inscrito por un auténtico interés y no por hacerme un favor. Identifico y detesto esta inseguridad.



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PARECE CHISTE PERO ES ANÉCDOTA

Salí en patines rumbo al trabajo. Llegué al metro y descubrí que había olvidado mis zapatos. Volví a casa por mis zapatos y descubrí que había dejado la llave adentro. Compré unas chanclas en el supermercado y me fui al trabajo. El día apenas comenzaba.

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