Viernes 10 de febrero
Apenas me di cuenta de nuevo, que han pasado días sin que yo salga de casa. ¿Será que las pastillas tienen mejor efecto cuando me aparto de la rutina y estoy más activa físicamente? Ese revoltijito agradable en la panza no lo he sentido tanto hoy. Cada día me propongo tener la casa limpia y cada día fracaso.
Empiezo a relacionar la casa sucia con mi cara. Hoy no me maquillé para evitar infecciones. Creo que estoy peor que nunca. Extraño que me guste mi cara. Veo a Regina y sé que fui bonita alguna vez. ¿Cómo recupero mi autoestima?
Lavé ropa y no quise subir a tenderla para no toparme algún vecino. «Afortunadamente» llovió. Tuve ese pretexto para dejar la ropa pudrirse en la lavadora.
Con mi papá he sido muy paciente; Ángel ocupó la compu desde donde ve Netflix y le conseguí una radio. Estuve buscando una estación que le gustara por casi una hora. También con Regi he sido paciente. Jugamos en la cama a inventar historias y a ver una tele falsa (un cojín navideño). Ella adora estar conmigo; soy su mejor compañía… dudo si lo merezco. Es bellísima, inteligente y con tanta estrella, que es como si contrastáramos. Uf. Qué drama esto.
Son las 8:52 y sigo teniendo la esperanza de que limpiaré la casa hasta que quede inmaculada. Pero, ¿y luego qué?
¡Es viernes, carajo!
Ángel y yo nos tomamos un charro negro (tequila con coca y limón); son casi las diez. Él trabajó hasta tarde, a mí me pegó el hiperfoco de la limpieza escuchando clases de iniciación al psicoanálisis. Sí, he vuelto al psicoanálisis; dejé que el algoritmo de youtube me regresara a esos videos que pensé ya había superado. Escuché exactamente las mismas clases y entendí cosas totalmente nuevas. Por ejemplo el acting out. Me voló la cabeza cómo eso tiene tanto qué ver conmigo y con pasajes de mi adolescencia vinculados estrechamente al presente. En concreto con mi compulsión de rascarme la cara.
Cuando entré a la prepa me tomé dos tiras de pastillas al hilo y nunca supe por qué; recuerdo que no me sentía particularmente triste. Quizás eufórica o impulsiva. Mi mamá nunca le dio importancia, seguro que ni se acuerda a pesar de que el doctor puntualizó lo grave de mi acción y que requería tratamiento psicológico. A nada estuve ser internada para un lavado de estómago. También había tomado alcohol.
Aquí la conexión casi epifánica que hice: ayer le mandé a mi mamá un video de mi cara lavada para mostrarle hasta qué punto está llegando mi problema de dermatilomanía. Le dije que no había salido en tres días para que nadie me viera. “Probablemente tienes una alergia al pollo”, dijo.
Acting out y pasaje al acto https://youtu.be/4wAli5RId1I




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