Querer no es poder

Bitácora TDAH


Día 4

Amanecí muy adolorida de todo el cuerpo por alocarme trepando los juegos del parque hace dos días. Supongo que tampoco dormí bien porque, aunque mi papá se fue ayer con mi tía Vivi, yo tenía la sensación de que aún estaba en la sala y que en cualquier momento iban a sonar los cascabeles (nuestro método de comunicación). Me tomé un Diclofenaco y se me pasó un 70%.

Fui a cobrar al café De Pe a Pa y solo se vendieron dos corazones 💔 De ahí nos fuimos al parque los 4 (Ángel, Regi, Bombo y yo). Platiqué chido con Ángel. Hace tiempo que no teníamos una charla amena y eso es clave en nuestra relación. Sentí bonis bonis. Hasta me ayudó a concretar una idea de cuento. Ufff ese gran reto atrapado de la antología.

Quedé agotada con la caminata. El parque siempre está más lejos de lo que considero. Quería ver alguna sería o peli con Ángel pero me quedé súper dormida. Creo que cuando se pasa el efecto del medicamento me da para abajo.

Insisto: no siento enfoque ni mejoría en las funciones ejecutivas. ¿Será por eso de que «no se tiene que sentir nada”? Mi amiga Susy dice que le pregunte a Ángel si él nota algún cambio. Ángel dice que sí. Le sugerí de “broma en serio” que se tomara una de mis pastillas para ver qué pasa. No lo hizo.

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PARECE CHISTE PERO ES ANÉCDOTA

Salí en patines rumbo al trabajo. Llegué al metro y descubrí que había olvidado mis zapatos. Volví a casa por mis zapatos y descubrí que había dejado la llave adentro. Compré unas chanclas en el supermercado y me fui al trabajo. El día apenas comenzaba.

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