Querer no es poder

Bitácora TDAH


Día 2_??

8:00 pm (¿se acabó el efecto del medicamento?)

Salimos en caminata los cuatro; yo a regañadientes. Bombo, perro ideal («Gran Señor y amigo»), hizo lo que nunca: le ladró a un hombre así, de la nada. El hombre le asestó un golpe en la cabeza, con su bolsa de viandas. Bombo se replegó a una ladera con plantas largas y firmes como espadas y las orinó.
«Mmmm, se pone agresivo y aparte orina las plantas» dijo.
No nos atrevíamos a confrontarlo porque para empezar, Bombo iba sin correa. Ángel se la puso de inmediato.
El señor siguió: «¿Saben para qué pusimos esas plantas? Para que los borrachos no se acuesten aquí» Así lo dijo, en plural, «pusimos», como si su barrio lo respaldara.
El barrio es zona de indigentes porque hay un albergue cerca. De vez en cuando alguno amanece muerto y nadie sabe por qué, o más bien a nadie le interesa.
«Prefiero a los borrachos que a las plantas», dije por fin y sentí cómo la cólera contenida se desparramaba por mis venas, calentándolas.
Contestó: «¿sabes qué me dijo uno de esos el otro día?, que si me veía me iba a matar»
«Una planta no haría eso, señor, definitivamente», dije yo.
Se giró hacia Ángel y le dio las buenas noches.
«Buenas noches», contestó Ángel. Creí que se iban a despedir con un apretón de manos, como los caballeros.

Ángel se giró en la calle más próxima para evitar ir en paralelo con su amigo. Supongo que no tenía caso seguir a su lado si ya se habían despedido. Luego empezó a contarme un montón de cosas de su trabajo. Intenté poner atención; faltaban unas ocho cuadras para llegar al parque. Creo que me hablaba de una estrategia de trabajo en equipo, algo de gente bien organizada compartiendo sus métodos entre ellos. Una cuadra antes de llegar, exploté:
—¡No te puedo poner atención, te juro que lo intento pero ese hombre y sus putas plantas…! ¿Por qué no estamos hablando de eso?, estás sepultando el momento con tanta charla y no me gusta. ¡No me gusta!
—Creí que era mejor no darle importancia —dijo—. Venimos con Regina y…
—¡Y eso qué! —interrumpí—, ¿sabes por qué piensa que todos lo respaldan?, porque nadie nunca lo confronta. ¡Le pegó a nuestro perro! Y tú casi le das un abrazo de despedida. ¿Por qué te giraste en esa calle si nunca usamos ese camino?, ¿cuando lo veas le vas a saludar con la cabeza? No puedo más.

Me solté a llorar y nos abrazamos. Regina se nos unió al abrazo. Bombo seguía orinándolo todo.

Un mes antes:



Deja un comentario

¡Hola! Tu apoyo me ayuda a comprar mi medicamento y a seguir documentando el efecto de la medicación para el TDAH en esta bitácora ⬇️

PARECE CHISTE PERO ES ANÉCDOTA

Salí en patines rumbo al trabajo. Llegué al metro y descubrí que había olvidado mis zapatos. Volví a casa por mis zapatos y descubrí que había dejado la llave adentro. Compré unas chanclas en el supermercado y me fui al trabajo. El día apenas comenzaba.

Suscríbete

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar