En el ámbito neurodivergente hay un término muy utilizado llamado «masking» o «enmascarar» y es simplemente la acción de adoptar actitudes preestablecidas y esperables por un círculo dominante (en este caso, neurotípicos). Esta respuesta que es muchas veces inconsciente, se da en la interacción social y es sumamente desgastante. Las condiciones neurológicas no típicas no son el único contexto en donde el deseo de encajar nos vuelve personas que no somos.
Hace no mucho tiempo solía rodearme sobre todo de amistades masculinas y me sentía muy orgullosa de ello. Había una dinámica de paternalismo que le venía bien a mi codependencia, y a su vez yo brindaba una compañía comodín en círculos ajenos; comodín porque callaba cuando convenía callar, o me mostraba extrovertida si eso se esperaba de mí.
De todo eso me di cuenta muy recientemente, a costa de reflexión y desencanto. Yo creía que era una mujer versátil con la que se podía contar y a la que se podía presumir por su personalidad flexible. Luego, uno a uno mis amigos hombres se disiparon: algunos me dejaron de hablar cuando se casaron, otros cuando me embaracé, cuando mi relación actual se volvió formal, cuando pasaban los años y a mí me seguía interesando sólo su amistad, cuando mi vida se puso ruda y eso les abrumó. Si no es una generalidad, me pasó por lo menos con aquellos entrañables a quienes dediqué muchísima energía.
Entonces vino el parteaguas de la maternidad con sus respectivos cachetadones. Ni si quiera es que haya tomado la decisión de buscar amistad con mujeres a raíz de mi experiencia con los hombres; más bien tuve la necesidad de espejearme y el deseo auténtico de ser escuchada y bastó con tirar de un hilillo para que una tras otra me mostrara su empatía, su dolor como ejemplo, su inteligencia a mi disposición, su opinión sin lisonja, su mejor conjunto de palabras. A veces quiero corresponderles tanto devolverme las esperanzas, que me lleno de energía y motivación y ellas con eso se conforman; no piden nada más de mí que mi propia felicidad y atestiguar la estela que proyecto al recorrer ese camino.
Por eso es importante conocernos a fondo, ser quien verdaderamente somos para ver quién se queda. A quien le interesa la máscara, se la regalo; quédense con ese remedo de sus expectativas. Mientras más Erandy soy, más amor me demuestran mis amigas.




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