- Otra vez me estoy exigiendo demasiado y empiezo a abandonar este proyecto. Que cada entrada sea trascendente, sin paja, honesta pero no burda; precisa pero no simple; entrañable, sin pretensiones, útil, inspiradora… ¿Se le puede pedir eso a una bitácora? Quizás a la de un genio. Quiero mantener la constancia pero no a costa de la mediocridad (¿?). Además las críticas pesan más que las porras. Ahora me da conflicto pensar que muestro mucho de mí, que alguien puede salir herido. He abandonado la ficción donde antes me refugiaba. Donde protegía también a los demás, no de mí sino de su influjo sobre mí procesado en la escritura; concretado en la pantalla. «La pluma como espada», dice la biblia. Hay una gran diferencia entre una espada justiciera y un cuchillo filetero. O un cuchillito de madera. O los abre cartas tan anacrónicos. Al final de cuentas esta pulsión invocante dejaría de tener sentido si lograra por fin, rebanar la carne.
bitácora
1. En un barco, ‘armario, junto al timón, donde está la brújula’. Se llama cuaderno o libro de bitácora (o, también, simplemente bitácora) al libro en que se apunta el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de la navegación: «En la página de la bitácora fechada el 12 de octubre está la frase: “Mucho tiburón”» …




Deja un comentario