ISRS
Me duele la cabeza. Por llorar, por sobrepensar, por abstinencia de cafeína. Y aquí mi burocracia: no puedo tomar café antes de mis pastillas , y no puedo tomar pastillas sin desayunar primero. Eso es el desayuno, un trámite para prevenir la gastritis y procurar un escenario que les permita a mis amigos encapsulados, evitar que mi cerebro recoja la felicidad demasiado pronto. Como si se tratara de un niño envidioso que se lleva sus juguetes luego de prestarlos un ratito. Hay que distraer a ese niño; las pastillas inhiben la envidia del mocoso. ¿Qué voy a hacer ahora con estos juguetes? Lavar trastes, regar plantas, quitar el cochambre de la estufa, bajar la ropa de la azotea. Todo menos jugar. Todo incluyendo tomar café. Toma este café, pinche niño envidioso.




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