Querer no es poder

Bitácora TDAH


Mi papá tiene la misma enfermedad que Bruce Willis


Hace tres* años mi papá empezó a desvanecerse de a poco, como un atardecer averiado en un mundo indolente.

Su enfermedad: Demencia Frontotemporal. Aunque escribirlo así, concreto y certero, es totalmente opuesto a cómo fue la búsqueda.

Atravesamos muchas puertas para obtener el nombre, como si de un grado académico se tratara, sólo que al final no hubo birrete sino estocada.

Nos tardamos meses sólo en dar con la especialidad correcta. Primero psicólogos, luego psiquiatras; ninguno era capaz de acercarse un palmo o de referirnos a Neurología.

La verdad ni siquiera hacían el intento; la pandemia era prioridad y muchos médicos deseaban ser parte activa en ese momento histórico.

Mala época para desarrollar una rara neurodegeneración.

Escuchar por fin su diagnóstico fue como recibir un paquete bomba que ni los doctores eran capaces de desactivar. Aquí tienen: Demencia Frontotemporal, manéjese con cuidado, es inevitable que explote.
A la degradación lingüística me acostumbré rápido. Su progresivo mutismo ha sido la única certeza que mi padre siempre me concedió.
Sé que ya nunca tendré palabras de aliento, bromas ingeniosas o anécdotas de su niñez; lo que no le pregunté, ha muerto con su habla.
Luego del diagnóstico nos mandaron a rehabilitación. Primero lo llevaba cada ocho días, después cada quince; finalmente la dificultad de trasladarlo superó los beneficios de las terapias.
Nada puede superar que tus neuronas hayan comenzado a deteriorarse, que tu genética esté maldita.
La epigenética asegura que es posible silenciar genes malvados, para mi papá es demasiado tarde.

Para mí podría no serlo, pero quién sabe, a lo mejor ya dije todo lo que tenía que decir.
A lo mejor ya me cansé de que el mundo me parezca siempre una amenaza, de que nadie sea suficientemente duro de matar.



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PARECE CHISTE PERO ES ANÉCDOTA

Salí en patines rumbo al trabajo. Llegué al metro y descubrí que había olvidado mis zapatos. Volví a casa por mis zapatos y descubrí que había dejado la llave adentro. Compré unas chanclas en el supermercado y me fui al trabajo. El día apenas comenzaba.

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