Querer no es poder

Bitácora TDAH


Un recuento de mi 2024

(con el sesgo poético de la memoria)

Las lecturas incansables con Regi. Su pequeña biblioteca.

El rompecocos 

La primera vez con el tarot.

Mi humor negro saliendo del closet

Mis audífonos

Mis tías paternas, mi abuela materna. 

El reencuentro Chiquibanda

Los búlgaros

Los regalos perfectos de Ángel 

La tela Magali colgando de mi sala

Pánfilo, el cotorro 

El alka-seltzer boost

La app Bookmate 

Los agarrones con Demian

Mis nuevas mujeres

Las juntadas de escritura de Marisela Guerrero

La excelente recuperación del Bombo

El anhelado descanso de papá

Mi enamoramiento con la danza aérea

El té chai, el ponche con fruta aparte, los bombones quemados en fogata.

La coincidencia con la doctora Viri. El abrazo que me dio al final de la consulta.

El bar de enfrente que facilitó mi reintegración a la vida social. 

El departamento que renté algunas veces por Airbnb, aquí en la ciudad, para poder tener momentos de  convivencia con mi padre. 

Estos parques, renombrados por Regi, donde pasé tantísimas horas al calor del chisme comunitario, mientras ella hacía cosas de niña, incluyendo las peleas por el territorio y el liderazgo:

  1. Parque de las flores
  2. Donde pasa la gente
  3. Los costales
  4. El de los nenes
  5. El calacas (este conserva su nombre original)

La casa de Abi, donde conocí la tinga de zanahoria, el ceviche de mango, los cigarros de plátano y el abrigo inigualable de la amistad entre mujeres.

Esa juguería impensable a mitad de la Avenida Pantitlán, donde la sangría preparada, el jugo verde más delicioso del mundo y la compañía de tres valientes escuderos, me hicieron olvidar que estaba esperando a que me entregaran las cenizas de mi padre.

Los libros: El verano que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac, La educación física, de Rosario Villajos, La hija única, de Guadalupe Nettel, Ceniza en la boca, de Brenda Navarro, Sacrificios humanos, de María Fernanda Ampuero, El peligro de estar cuerda, de Rosa Montero. Los cuentos Sangre coagulada de Mónica Ojeda, y Los aposentos del aire, de Socorro Venegas.

La propia valoración de: mi curiosidad, mi infatigable capacidad de asombro y mi valentía.

Mi nuevo dejar ir y mi recién adquirida conciencia de la ceguera temporal. 

Los masajes relajantes en la Feria de la salud a la que me invitó mi mamá, y que desembocaron en acupuntura y quiropráctico. El día que el neurólogo nos dijo cara a cara, que el café es maravilloso y en seguida nos alentó a tomar hasta cuatro tazas al día.

Mi uña enterrada y la subsecuente reflexión sobre el dolor físico.

Mis presentaciones de danza y la confirmación de que el entrenamiento invisible a lo Oldboy, funciona. 

El pastel de 5 chocolates de Gaby

El neologismo de Regi: Enchistosar. Una broma que le hace un payaso a otro payaso, o un bromista a otro bromista.

La revelación de que idealizar es una forma de arrebatar la humanidad.

Un escrito pesimista que nunca arrojé al fuego.



Deja un comentario

¡Hola! Tu apoyo me ayuda a comprar mi medicamento y a seguir documentando el efecto de la medicación para el TDAH en esta bitácora ⬇️

PARECE CHISTE PERO ES ANÉCDOTA

Salí en patines rumbo al trabajo. Llegué al metro y descubrí que había olvidado mis zapatos. Volví a casa por mis zapatos y descubrí que había dejado la llave adentro. Compré unas chanclas en el supermercado y me fui al trabajo. El día apenas comenzaba.

Suscríbete

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar